Serpientes marinas

Serpientes marinas

Serpientes marinas

Las serpientes marinas están estrechamente relacionadas con las cobras, con la principal diferencia por supuesto que son acuáticas, en lugar de serpientes terrestres.

Las verdaderas serpientes marinas sólo viven en el agua. Se han adaptado a la vida en este elemento y tienen pequeñas cabezas aplanadas que minimizan la resistencia al agua cuando nadan.

El cuerpo de las serpientes marinas se comprime como una adaptación para la natación, y está tan desarrollado para este fin, que cuando emergen a la tierra se desplazan de forma torpe o lenta.

Características y adaptaciones

Las serpientes marinas son sólo moderadamente grandes. Raramente superan los dos metros de largo y a menudo presentan pequeñas cabezas, desproporcionadas con su tamaño corporal.

Solamente el género Laticauda (que incluye a la Krait marina de bandas negras) tiene las típicas grandes escamas ventrales de serpientes. Por esto se considera como la menos avanzada de las serpientes de mar.

Serpientes de mar

Muchas especies de serpientes marinas tienen bandas regulares o anillos de colores alrededor del cuerpo. Estos facilitan su camuflaje y quizás constituyan una advertencia a posibles depredadores de que son una degustación muy venenosa o desagradable.

De forma similar a los cetáceos, el gran pulmón de las serpientes marinas le exige que emerjan a la superficie de vez en cuando para respirar. El consumo de oxígeno a través de la piel en estas especies ha sido constatado.

El pulmón de estas especies puede ser tan grande como casi toda la longitud del cuerpo de un ejemplar y, además de la respiración, puede ayudar con la flotabilidad al permitir el almacenamiento de aire para inmersiones prolongadas.

Las serpientes marinas son frecuentes en aguas cálidas y tropicales. No obstante, cuando el agua se calienta demasiado, pueden nadar hasta temperaturas más frías.

Transmisores que han sido adjuntados a los cuerpos de algunos ejemplares han probado que las serpientes marina pueden sumergirse a cerca de 46 metros y permanecer bajo el agua durante más de tres horas.

Al igual que las aves y tortugas marinas, estas serpientes tienen glándulas especiales que recogen el exceso de sal de la sangre. Las glándulas de sal se encuentran por debajo de la lengua. Por ello, cada vez que una serpiente de mar chasquea la lengua, está expulsando sal en el océano.

Otra adaptación relevante de estas serpientes para subsistir en el medio acuático son sus colas aplanadas, ideales para el nado, y las válvulas protectoras de sus fosas nasales, que se cierran una vez el animal está bajo el agua.

A diferencia de las anguilas, las serpientes marinas carecen de branquias o aletas. En vez de esto, tienen escalas, pero aunque pueden pasar gran parte de su tiempo bajo el agua, deben emerger regularmente para respirar.

Las serpientes marinas se despojan de sus pieles con mucha más frecuencia que las serpientes terrestres. Aproximadamente lo hacen cada dos semanas.

Este comportamiento impide el crecimiento de percebes y otros animales en la piel, organismos que crecen en las serpientes marinas y aunque no las dañan directamente, la fricción resultante de esa convivencia sí incide sobre la natación de la serpiente. Sin embargo, por la frecuencia de las mudas, la serpiente es capaz de deshacerse de estos organismos.

Serpientes en la playa

Hábitat

Las serpientes marinan se limitan a habitar en aguas de océanos tropicales, principalmente el océano Índico y el océano Pacífico, en su parte occidental. La serpiente marina de vientre amarillo, Pelamis platurus, se extiende hasta el Pacífico oriental, mientras que la serpiente de mar de oliva, Aipysurus laevis, tiende a vivir en los arrecifes.

Comportamiento y dieta

La serpiente marina de vientre amarillo es pelágica, lo que significa que vive en los océanos o mares abiertos, en lugar de en aguas alrededor de la tierra o aguas interiores. En ocasiones pueden hallarse ejemplares que flotan en grupos masivos.

Los peces que vienen a refugiarse bajo superficies resbaladizas proporcionan alimento para estas serpientes que en ocasiones se lavan en las playas después de las tormentas, lo que supone un peligro para los niños.

Las serpientes marinas son agresivas sólo durante la temporada de apareamiento en el invierno. Como norma, son animales muy curiosos y se vuelven fascinados por objetos alargados como mangueras de alta presión. Su comida favorita es el pescado. Generalmente, se alimentan de peces (incluyendo anguilas), moluscos y crustáceos. Un par de especies de serpientes marinas están especializadas en comer huevos de peces, mientras que otras lo están en la ingesta exclusiva de ciertas especies de peces.

Para la captura de sus presas y alimentación se valen de dientes finos y afilados, lo que les permite agarrar a sus víctimas con fuerza antes de tragarlas entera, deslizando cada mandíbula de lado.

Algunos de los depredadores de serpientes marinas en su hábitat natural son águilas marinas, tiburones, grandes peces depredadores, las propias serpientes y cocodrilos.

Reproducción

A excepción de un solo género, todas las serpientes de mar son ovovivíparas, es decir, el desarrollo de los huevos se produce en el interior de la madre hasta su eclosión o hasta cuando están a punto de salir del cascarón los pequeñines. Las crías nacen vivas en el agua.

En algunas especies, los jóvenes nacidos son bastante grandes, a veces hasta la mitad que tendrán de adultos, siempre y cuando su madre sea un ejemplar grande también.

La única excepción a este modo reproductivo es el género Laticauda, que son ovíparos (animales que ponen huevos con poco o ningún otro desarrollo embrionario dentro de la madre). Las cinco especies de serpientes marinas que pertenecen a él, ponen sus huevos en la tierra.

Veneno de serpientes marinas

Todas las serpientes de mar descubiertas hasta ahora son venenosas y producen algunos de los venenos más peligrosos conocidos en el reino animal. No obstante, la mayoría de las especies son consideradas como no agresivas y no hacen el grado para estar entre las más venenosas, aunque su veneno es más tóxico, por ejemplo, que el de las serpientes de cascabel del desierto de Mohave y que las cobras reales.

El veneno de las serpientes marinas contiene algunos de los mismos productos químicos encontrados en el veneno de cobra, sólo que en mayor concentración.

Conservación

Una especie de serpiente marina está clasificada como vulnerable, otra está clasificada como en peligro de extinción, y dos más han sido ubicadas en el apartado de en peligro crítico, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de las entidades internacionales encargadas del cuidado y conservación de la flora y fauna. 

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